Por Vicente J. Casanova
Hasta hace bien poco se podía pensar que esto del marketing de punto de venta era sólo cosa de marcas renombradas y muy consolidadas que, no satisfechos con poseer una máquina de producción bien gestionada y unos canales de comunicación y distribución evidentemente eficientes, querían poner la guinda a su pastel de beneficios llegando hasta los puntos de venta, mayoritariamente propios o con una gran cuota de presencia.
La realidad es bien distinta. La mayoría de los problemas de ventas de una empresa nacen de su distancia al mercado. Una de las catástrofes textiles más importantes llevada a cabo por una empresa textil de proyección internacional que se inició en la Comunidad Valenciana, se gestó por no controlar de manera eficiente sus puntos de venta, y por tanto su puerta de acceso al mercado. Por reducir una partida de stocks de temporadas anteriores, una gran partida de tejanos se envió a Marruecos y se distribuyó entre vendedores de saldos, lo que a medio plazo produjo un enorme impacto negativo en la Marca y una consecuente bajada de ventas que les costo mucho tiempo superar, si es que ya lo han superado.
No sólo en el mundo empresarial es imprescindible estar cerca del mercado. El famoso slogan “¡Es la economía, imbécil!”, que le decía Bill Clinton a papá Bush en la campaña que le hizo ganar las elecciones presidenciales, se baso fundamentalmente en la distancia del segundo al “mercado de votos”, y por tanto en su incapacidad de percibir las preocupaciones y necesidades de los votantes.
Cuando una empresa funciona “bien” que en “lenguaje empresarial” es lo mismo que decir, “que no funciona tan mal como para pensar en cerrar” es frecuente darle la espalda al mercado y pensar “lo hemos conseguido! Ahora a producir al menor coste y vender al más alto precio”. Esto es lo mismo que decir, “lo hemos conseguido! Ya hemos comprado todos los ingredientes para el marmitako, ahora a echarlos todos en agua hirviendo y a cuidar que el fuego no se apague”… y después pretender que los invitados nos den la enhorabuena por la cena.
En tiempos de crisis como la que parece que se avecina aunque algunos lo quieran ocultar, lo importante para una PYME cuyo principal cliente es el distribuidor intermediario, ya no es ganar un nuevo cliente (que es caro y poco rentable los primeros años), sino aumentar la cuota de venta dentro de los clientes que ya tiene es lo que nosotros llamamos “la guerra del lineal” .
Para ganar esta guerra es vital contar con las herramientas que ofrece el trade marketing o marketing de punto de venta, pero ya no sólo las que son evidentes decoración, iluminación, servicio al cliente , sino también las que permanecen ocultas en el back office establecer acuerdos con nuestros principales clientes-distribuidores, “acompañarlos” en la venta con nuestro conocimiento de producto, la publicidad en el lugar de la venta (PLV), la venta personal o asistida, las herramientas de fijación de precios y descuentos, las opciones de pago, los servicios de devolución o logística inversa y los soportes de apoyo promocionales, lo que configuraría el Trade Marketing Mix, o los elementos del marketing mix relacionados con el aumento de la demanda en la mayorista, minorista, el distribuidor, incluso a nivel de consumidor final .
Es un hecho que, a veces, las pequeñas empresas productoras, debido a sus recursos limitados, lanzan sus productos al mercado como si fueran palomas mensajeras. Los crían, los engordan y los echan a volar al mercado, confiando en que sabrán arreglárselas solos para llegar hasta su destino: el cliente. El cliente, tan nombrado y a veces tan poco cuidado, ha de ser nuestro Faro de Alejandría, nuestra razón de ser… y cuanto más lejos estemos de él, más nos costará darnos cuenta de sus insatisfacciones, y más tiempo nos costará reaccionar ante ellas. Tanto nos costará, que muchas veces las constataremos ya cuando lo veamos usar una marca de la competencia. Y entonces ya será demasiado tarde. El uso eficiente del Trade Marketing ayuda a los fabricantes a conocer mejor a sus clientes y distribuidores, logrando con ello una posición favorable frente a la competencia.
Es necesario hacer del punto de venta el templo de nuestra marca por dos variables de mercado.
- La primera, la diferenciación. La libre capacidad de elección del consumidor. Como los clientes pueden escoger a la competencia antes que a ti, es esencial para decantar la balanza hacia tu marca.
- La segunda, el conocimiento de mercado. Además de un lugar donde se vende, el punto de venta puede ser un verdadero lugar de encuentro con el cliente, un aspirador de datos. A través de el se puede captar todo lo que hace el consumidor, obtener conclusiones y actuar en consecuencia. Un punto de venta es el tacto de la empresa sobre la piel del potencial consumidor. Pero no olvidemos que también es un punto de encuentro para los propios clientes, un lugar de socialización.
El punto de venta puede hacer rentables algunos negocios, ayudando a comunicar y crear experiencias en el momento y lugar de la compra. En el punto de venta, es donde hemos de llegar al cliente. Ponerle en marcha los cinco sentidos. A menudo, uno entra en espacios como Vinçon o El Corte Inglés y se tira tranquilamente 25 minutos dentro, y termina comprando cosas que uno ni se planteaba al entrar. En 25 minutos, lo que dura un publirreportaje, que en televisión nacional tiene un coste que ronda los 10.000€. Con un buen marketing de punto de venta podemos transmitir y comunicar con el cliente de manera más eficaz que con más que con un vídeo, un anuncio en prensa, una valla publicitaria o un publireportajes de 25 minutos. El punto de venta debería poder gestionar las percepciones del consumidor durante esos 25 minutos y obtener una rentabilidad por impacto mucho mayor que la que ofrece el publireportaje.
Existe una tercera variable, mucho más cualitativa que las anteriores, y que dará la dimensión económico-financiera a tanto valor intangible: el margen bruto. Los márgenes brutos van a la baja en todos los sectores, a no ser que compres en China. Y hoy por hoy, incluso ni por esas. La única opción para mantener nuestro volumen de facturación pasa por el volumen de venta, y en esto juega un papel primordial la cuota que ocupemos en el punto de venta.
El marketing de punto de venta es el medio de más eficaz para hacer crecer estas variables a nuestro favor.
La mayoría de las pequeñas empresas no se pueden permitir el lujo de tener puntos de venta propios, y por tanto debe pensar que este mensaje no va con ellas. Nosotros pensamos que disponer o no de puntos de venta propios no ha de ser sólo función de la cantidad de recursos disponibles, sino de la estrategia comercial. Si un gran porcentaje de tus clientes son distribuidores, imagina su reacción cuando les comuniques que vas a abrir puntos de venta propios cercanos a los suyos… Es lo que parece estar ocurriendo con algunas cerámicas que se han animado a saltar al ruedo, y lo primero que están viendo son los pitones afilados de sus propios clientes descontentos por tener competencia inesperada. La primera reacción de los clientes es sustituir tu marca por otra más “amigable”. Resultado, el supuesto aumento de ventas por disponer de puntos de venta propios, ya no sólo ira destinado a recuperar la inversión de los mismos, sino en paliar las pérdidas de ventas en los clientes tradicionales. Es obvio que no tener canal de venta propio no sólo es una falta de recursos, sino que puede ser un acierto empresarial. Glosando a un viejo conocido nuestro, que resumía lapidariamente esta estrategia empresarial de la forma en que sólo el genuino propietario de la tercera generación de una empresa familiar sabe hacerlo: “estas cosas o se hacen bien, o mejor no se hacen”. La diferencia entre que tus productos estén en tus propios puntos de venta o en puntos de venta gestionados por terceros, es puramente de capacidad de generar relaciones de confianza y alianzas entre ambas partes.
Al final, la percepción es la realidad. Según Hans G. Häusel, entre el 70% y el 80% de las decisiones de compra se toman de forma inconsciente. Es decir, una vez ante el lineal, calidades, materiales y tecnologías no cuentan tanto como tu capacidad para hacer pensar al cliente que tu producto es fantástico. Si lo consigues, lo comprará y disfrutará entonces de esas calidades. Sino, nunca llegará a conocerlas. Martínez Ribes, profesor de ESADE y pionero en esto del trade marketing, decía que “hay que dejar con la boca abierta a los compradores. Hacer que éstos, al entrar a el punto de venta, vivan toda una experiencia sensorial respecto a la marca”
La exposición de los productos es muy importante. Depende de cómo se presente, clasifique y distribuya el surtido, condicionas la opción de compra del cliente. El punto de venta ha de ser una parte vital de la experiencia de compra. El comprador ha de vivir, sentir, percibir y palpar el producto, combinando magistralmente lo sensorial con lo funcional.
Algunos consejos que han convertido a los “grandes” en lo que son.
- Concibe el punto de venta como una palanca de tu negocio. ZARA es un ejemplo increíble de esto. Tiene a una sola persona que diseña los escaparates de todas las tiendas, y que compra varios locales, anuncia próxima apertura, espera a que el resto se ponga a su lado y luego vende todos los locales menos el que alojará al nuevo ZARA, iniciando el proceso ya con unos cuantos puntos de rentabilidad extraordinaria… por lo que pueda pasar.
- Convierte tu punto de venta en tu mejor publicidad. Otra vez ZARA. Atrae a sus clientes prácticamente sin hacer publicidad convencional, utilizando fundamentalmente el expositor y la experiencia de compra. El escaparate del punto de venta es una valla publicitaria tridimensional. Una valla en la que dentro hay un cuento. Esta escenografía precede a la experiencia de compra que se dará en el interior del punto de venta. Con esto, Zara consigue hacer publicidad cada día, a cada hora, incluso cuando el punto de venta está cerrada. En este sentido, enlazando con el tema de la localización y siguiendo con Zara como ejemplo, ésta lo que hace es una permuta (trade off). No invierte en gasto publicitario convencional, y sí lo hace en buenos aparadores y en pagar por unas ubicaciones más potentes. El punto de venta no ha de decir, “ven, que estoy aquí”. Es el cliente quién ha de decir, “déjame paso, que voy adonde tú estás”.
- Distribuye sus productos por conceptos inteligibles y cómodos para el cliente. Por ejemplo DECATHLON lo hace según tres categorías: principiante, iniciado y profesional. Es la gestión del significado lo que reduce la complejidad para el cliente.
- Gestiones las expectativas de los clientes. Imagina que va a un STARBUCKS, pide un café y le dicen que se les ha acabado, que si quiere le dan un té. Se sentiría desengañado ¿verdad? También de esto sabe mucho MERCADONA. Sus puntos de venta no tienen mucho glamour, pero su cliente tampoco lo requiere, por lo tanto lo aprecia (“lo que no aporta valor, destruye valor”). Lo que vale es su back office, lo que hay detrás, las estrategias de “siempre precios bajos” y el buzzmarketing de lo bien que tratan a sus empleados, y consecuentemente, lo bien que tratan a sus clientes. IKEA es otro gran ejemplo. Ahora están haciendo que sus tiendas no sean de circuito obligatorio.
- No pienses que en tu sector ya esta todo inventado. BANCAJA se ha desmarcado hace relativamente poco con una verdadera acción de trade: el “Compromiso Bancaja”. Esta ha sido una espectacular forma de hacer llegar una experiencia de compra al complicado mundo de la banca doméstica. COCA-COLA por ejemplo, está innovando en vending gracias a la tecnología 3G, utilizando el móvil como herramienta de pago. Con esto adquieren un conocimiento del comportamiento de compra del cliente vital para su Marca: sabe cuántos clientes tiene, qué número de móvil utilizan, con qué periodicidad beben su producto, qué compran, en qué día, a qué hora. Si el usuario pasa un tiempo sin consumir, recibirá un SMS publicitario, promocional o de descuento en su próxima adquisición.
- Si no tienes puntos de venta propios, crea tu propio espacio dentro del punto de venta. Marcas tan reconocidas como COCA-COLA o NESTLÉ es habitual que pasen por esta situación cuando se enfrentan a grandes superficies con poder de compra como CARREFOUR, AUCHAN (ALCAMPO en España). Los “corners” dan relevancia a la marca en el momento de la compra, y su personal personifica y asiste en la venta.
En conclusión, si “irse de tiendas” es una de las formas más extendidas de sociabilizar, no podemos dejar pasar la oportunidad de mostrar la mejor cara de nuestro en un momento con las alertas de percepción de nuestro consumidor tan activas. Debemos, no sólo mejorar nuestra presencia en el punto de venta, sino innovar en nuestra relación con el cliente. Debemos cambiar las cosas para desmarcarnos de la competencia. Innovar. Romper moldes. Hemos de captar la atención de ese consumidor, obtener información acerca de su comportamiento de compra, analizarla, capitalizarla y crear campañas de fidelización para que ese activo que es nuestro cliente no se nos vaya de las manos por no haber sabido darle lo que nos pide a gritos.

la Empresa y hacia el Mercado, que debe comunicar los cambios de forma clara y efectiva, contrarrestando activamente los efectos negativos con medidas efectivas, combinando aspectos estratégicos, operativos y financieros.
te demanda real para esos productos. Por ello, las compañías deberían pararse a reflexionar sobre las causas más comunes para minimizar el riesgo de que se den estas situaciones. Lo primero que deberían plantearse los gestores de nuevo producto de estas compañías es si realmente existe un mercado que lo demande. El mercado ya no está para tirar la casa por la ventana. Hemos de apartarnos del “push” y empezar a pensar en términos “pull”. Se acabó la época en que los productos “se vendían”. Ahora es el cliente quien “los compra”… y bromas aparte, la diferencia está muy lejos de ser sutil: el mango de la sartén ha cambiado de manos.












